Recordar (1969)
El Encuentro
(Fragmentos de una historia)
Al final, la vida siempre nos sorprende.
¿Cómo negarse al murmullo del viento y dejarse llevar por las palabras que
regresan desde aquel tiempo que se nos escapó, mientras la lluvia pinta de
plata las calles del recuerdo?
— No recuerdo cuándo fue la primera vez
que la vi. Lo cierto es que ella estaba en todo lo que entonces era mi mundo.
Aquella mañana, la vida transcurría como
siempre en la monotonía cotidiana. Tras media hora de caminar rumbo al
entrenamiento, antes del amanecer, nuevos aromas flotaban en las calles,
dejándome sensaciones que no sabía nombrar y que, sin embargo, me inquietaban.
Al llegar al vestidor del club, después de
los saludos y bromas de rigor, corrimos a la alberca. Unos minutos de
estiramiento y al agua. Aquella primera zambullida nos arrancaba el calor del
cuerpo y el aliento, obligándonos a buscar un respiro antes de mirar al
entrenador esperando indicaciones.
Pero ese día, algo había cambiado. A lo
lejos, la vi llegar como un sol levantándose en un cielo todavía en penumbras.
Aunque ya nos conocíamos, esa mañana su
rostro brillaba con una hermosura que nunca había visto en ella, robándome el
aliento. Acorralada por mi mirada, se lanzó al agua y nadó hacia mí. Emergió
frente a mis ojos en un instante para saludarme. Nunca unas pecas en un rostro
húmedo me habían parecido tan hermosas. Me dejaron sin palabras para devolverle
el gesto.
¿Quién es ella?, pensé. ¿De verdad la
conozco?

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