La tregua
Toca aquí «Hay una especie de reflejo automático en eso de hablar de la muerte y mirar el reloj». Así me dijo ese hombre sentado frente a mí en la sala de espera de la estación. Cuando yo desesperado, volvía a mirar el reloj después de comprobar que el autobús que esperaba no llegaría a la hora indicada. Entonces yo volvía a mirar de reojo a ese hombre por un instante, intentado entender el por qué de sus palabras. Nada cambiaría en las siguientes horas: el autobús que no llegaba, la lluvia que no cesaba y aquel hombre repitiendo cada vez que yo miraba el reloj: «Hay una especie de reflejo automático en eso de hablar de la muerte y mirar el reloj». Era imposible precisar cuánto tiempo pasé en esa espera, porque este parecía haberse detenido, hasta que... Desperté. Estaba confundido cuando miré el reloj, sin atinar si aquello había sido un mal sueño o era algo tan real como el insoportable dolor que sentía en mi cuello. Con la mirada, recorrí cada rincón de mi habitación; luego me ...