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Imbre

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  Tema: Imbre. Jordan Critz Imbre   Podía sentir la humedad de la lluvia a través de estos muros que me separaban del mundo.   Mis manos... mis palmas desnudas angustiadas buscaban derrumbar el frío de esas piedras, sin lograrlo.   Escapar, solo ha sido un sueño, una ilusión para sentirme a salvo y, ahora, al abrir los ojos, caer con el aliento roto y ya sin fuerzas, al refugio de esta celda, construida en la incertidumbre del tiempo, sin principio, sin final. Epílogo La vida se erosiona con el tiempo y, no existe forma de detener la soledad a la que nos lleva, sin que nos demos cuenta de ello, solo llegamos; y cuando el silencio ha llenado cada espacio, cada resquicio de nuestro mundo, nada podemos hacer, solo esperar que el final nos alcance aún sin desearlo. Tuve una vida maravillosa cuando la luz de sus infantiles sonrisas y la ilusión de ese futuro que parecía distante, me daban las fuerzas de cada día, con la mirada de ella —compañer...

Nuestro primer encuentro

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  Antes de iniciar la lectura pulsa en el ícono de YouTube o  en el de Play para escuchar la narración        En otro tiempo estás. Eres ya, el dueño de un ámbito cerrado como un sueño. JLB     La vida en la ciudad abruma, dilata el tiempo y nos desgasta. Aquel día, agotado al llegar a casa, cerré la puerta con enfado. ¿Qué más podía hacer para escapar de esa cotidianidad abrumadora, para sentirme a salvo? Solo cerrar la puerta. Pero aquello siempre ha sido un espejismo de libertad que disfruto por un instante, antes de descubrir que solo soy un prisionero en mi espacio construido día con día en la fantasía de cada escape. Fue entonces que ocurrió nuestro primer encuentro. Sus pequeñas garras se aferraron a mí, arañando mi pantorrilla al atravesar la tela del pantalón. Quizás del mismo modo que yo me aferro a la fantasía de escapar a otro mundo al atravesar la puerta, día con día. ¿Qué hacía ahí esa pelusa blanca de grandes ojos de miel, robán...

El mar, siempre el mar

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                                            Foto: Alexander59 Antes de iniciar la lectura Pulsa el Ícono de YouTube Quien mira el mar lo ve por primera vez, siempre. J.L. Borges Nací en el Distrito Federal en 1958. A los seis años, el mar me encontró por primera vez y no fue precisamente amable. Mi madre me dejó en la arena con una advertencia clara: «no irás más allá de donde las olas mojen tus pies». Como era de esperarse, no obedecí. Para mala fortuna de los adultos que padecieron mis travesuras en aquellos años, un guardavidas logró rescatarme antes de que el cansancio y la desesperación me hundieran. Aquel día aprendí una lección temprana: lo que nos hunde en el mar —y en la vida— no son las olas ni las corrientes, sino la rendición que nace de esas dos flaquezas. Antes de continuar, debo hacer dos precisiones: primero: que fui un niño tan entregado a las travesuras que cua...

1968: El Umbral del Asombro y el Dolor

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Antes de iniciar la lectura Pulsa el ícono de YouTube 1968: El Umbral del Asombro y el Dolor En 1968, México transitó entre el dolor y el asombro en apenas treinta días; un periodo donde el país intentaba sacudirse el polvo de un costumbrismo forjado y heredado por más de cuatrocientos años de colonialismo y guerras civiles para abrazar un futuro que ya tocaba a la puerta. No fue el azar, sino el clímax entre la ruptura con el pasado y la apertura que había comenzado a gestarse en medio de la revolución tecnológica que el mundo experimentaba. Un año atrás, el 25 de junio, el mundo se había encogido: fuimos testigos en México de la primera transmisión global vía satélite por televisión desde los estudios Abbey Road en Londres. El programa Our World nos permitió ver en vivo a The Beatles interpretar «All You Need Is Love», estableciendo así la pauta que, un año después, permitiría a México transmitir en vivo la Olimpiada México 68. Todo aquello nos hizo parte de la aldea global, ese esp...

En memoria

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  Antes de empezar a leer, pulsa el ícono de youtube En memoria de mi amigo Aquella tarde aún de infancia, se cruzaron las palabras que sellaron un destino que no conocías y tejieron días de sombras y alegrías.   Tendiste tu mano como hermano para que juntos recorriéramos este mundo como amigos.   Llenaste el vacío de las noches de infortunio cuando el silencio fue lo suficiente y cuando la vida nos sonreía, juntos descubrimos luces y alegrías, que construyeron vida y recuerdos y sellaron el legado de esta vida, entre amigos.   Que el silencio que has dejado sea tan cálido como aquel que compartimos.   César Mancilla Ferrer Amigo y Hermano de la vida.

Roca sobre la arena

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  AURENZA - Breathe In, Let Go Toca aquí sobre el ícono de youtube Roca sobre la arena… En nuestra vida, nada se edifica sobre la roca, todo sobre la arena, porque el tiempo nos borra y nuestro deber es edificar con la fe del arquitecto y la pasión del poeta, como si fuera roca sobre la arena. Somos el viento que no deja huella, pero que todo lo mueve. Somos la ola que rompe, pero que siempre retorna. Somos el cielo de cada mañana, nuevo y sin memoria. Nada hay que salvar al final de cada día porque, en la paz de quien ha soltado su nombre de la mano de Dios, nada ha perdido. Así, como el viento, como la ola, bajo el infinito del cielo: Inhala. Suelta. Y vuelve a edificar tu vida como si fuera roca, sobre la arena. Io 24 122025

Poco antes de morir

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"Entre esas páginas, sin comprender por qué, solo observa rostros y escenas de una vida que él mismo, ha trazado minuciosamente..."   Entre esas páginas, sin comprender por qué, hay rostros y escenas de una vida que él mismo ha trazado minuciosamente… ¿Por qué lo ha hecho? Es un misterio. Sin embargo, en esos trazos intuye un valor emocional incalculable. Con frecuencia, ante la ausencia de recuerdos y de un pasado que sea el suyo, la angustia lo lleva a buscar el brazalete que, como tesoro, guarda entre sus andrajosas vestiduras para intentar, mientras lo observa, recuperar el trazo de ese rostro que, como sombra ya sin nombre, habita en las profundidades del olvido en su memoria. Y así, con cada página que dibuja, ha construido una historia sin palabras que no encaja en su realidad incomprensible, hasta este día, en que ya no habrá otra página, solo la última que, con temor, dibuja. Al terminar, inmóvil sobre la banca del parque que por mucho tiempo ha sido su cárcel y mora...

Tomar carretera

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Detenerme a observar el paisaje cuando viajo, acompañado de la música o simplemente de los sonidos que me rodean, es una afición que no desprecio nunca. En algún momento alguien me dijo: “Estoy a punto de tomar carretera” , lo que interpreté, claro, como “estoy a punto de viajar” . Y así, no he dejado de hacerlo desde entonces: cuando viajo, tomo carretera con un tema de mi agrado para escuchar, mientras disfruto todo cuanto me he de encontrar. “Tomar carretera”. ¿Te imaginas servir, dentro de un vaso de cristal, un poco de carretera ? Agregar hielo para preparar ese trago en las rocas, y contemplarlas flotar sin pesar en sus entrañas  por un instante; luego agregar zumo de limón para darle un toque de distinción a ese trago; y entonces, “glup”… hasta el fondo.   Experimentas la frescura de su sabor atravesando todo tu ser.   Es cuestión de segundos: al llegar al fondo, el placer supremo de hacer algo distinto te embriaga.   Pero como todo en la vida...

EL GATO Y LA NOCHE

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Toca aquí ¿Quién le dirá que el otro que lo observa es apenas un sueño del espejo? Beppo J.L Borges El Gato y la noche Había sido un mal día en el trabajo y lo único que deseaba, cuando el reloj marcó las cinco de la tarde, era llegar a casa para dejar lo que, para ese momento, no tenía solución. «Ya mañana lo resolveré», pensé, haciendo oídos sordos a los alegatos y reclamos. Recogí mis notas y algunos expedientes que bien sabía que solo cargaría en la mochila de la laptop junto con esta. Mientras caminaba hacia el parabús, el calor de la tarde me agobiaba y busqué dónde comprar algo para refrescarme, pero, al buscar con qué pagar, descubrí que no llevaba lo suficiente para comprar algo de beber ni para pagar el autobús de regreso a casa; y si el tren metropolitano quedaba como último recurso, este desapareció cuando descubrí que mi tarjeta de acceso estaba invalidada. Así, la única opción para esa tarde era caminar. Solo bastaron unos minutos bajo ese calor insoportable para dejarm...