Dos Laberintos
Dos laberintos
Lo buscamos por días, siguiendo la ruta que acostumbraba, y cuando al fin lo encontramos ya no era el mismo. Su mirada perdida sobre un rostro transfigurado me dejó sin palabras.
―Sé que no me creerás ―dijo, casi en silencio―, porque,
incluso para mí, es difícil aceptar todo aquello que se acerca más a la locura
que a un sueño. Pero esa noche, antes de continuar por la ruta que debía
cubrir, escuché ruidos fuera de la habitación donde me hospedaba. Abrí la
puerta y, al salir, sin que pudiera entenderlo, estaba en la selva con mi
respiración entrecortada entre el zumbar de insectos y el corazón retumbando
como lejanos tambores.
Aturdido, caminé entre sombras, opacadas apenas por la luz
de la luna, hasta que, de pronto, me encontré con él. Inmóvil, lo observé ir y
venir sin que me viera, temiendo a cada instante que me descubriera hasta que
se detuvo, como si de pronto se hubiese percatado de mi presencia. Se acercó
lentamente hacia mí para decirme:
―Mañana, al terminar el día, caerá la tormenta. El cielo se
oscurecerá mientras resplandores del trueno cimbran la tierra. Después, en el
silencio, habrá murmullos de lluvia hasta que llegue la noche. Y, como en un
hechizo, sabrás que estás ahí, en el vacío, incapaz de hacer nada entre cada
destello del golpe del trueno y la nada. Al despertar, en el filo del mundo,
con tu primer aliento, se hará la luz que te dará la vida. Tasurinichi, el don
de la vida habrá vencido a Kientibakori, el caos de la noche.
Cuando desperté, no estaba seguro de lo ocurrido. Antes de
continuar con el viaje, el temor me detenía y, sin embargo, lo hice. Mientras
conducía, la lluvia me impedía ver con claridad el camino. Ya no recuerdo lo
sucedido al tomar esa curva. Cuando desperté, nuevamente estaba en la
selva.
Caminé siguiendo un sendero apenas iluminado por la luz de
la luna que, desde lo alto, acuchillaba lo denso del aire entre sombras, hasta
que volví a encontrarme con él. Retrocedí con temor, y después de un largo
silencio, el Tigre dijo:
―Eso que llevas ahí en tu mano es un huesecillo de tapir
con un rombo grabado. Son dos laberintos, uno paralelo al otro. Ese es el
símbolo del poder que nos ha dado el Señor del Trueno para descubrir el camino
y que ahora comparto contigo(*).
***
Sé que será difícil para ti aceptar todo esto que te he contado, pero ahora estoy seguro de que desperté de un sueño para habitar en otro, donde descubrí un misterio tan profundo como el rumor del Tigre en la selva y tan poderoso como el estruendo del Trueno cuando nos muestra el poder de la luz en la vida y el de la muerte en la oscuridad de la noche. Dos misterios: Vida y Muerte entre Dos Laberintos, esos que debemos cruzar, en uno perdidos buscando el camino, y en otro anhelando volverlo a intentar.
―¿Qué es lo que buscamos? ―pregunté de pronto.
―¡Escapar! ―dijo, cerrando los ojos―. Cuando lo hayamos
logrado, nuestro espíritu habrá escapado a la luz.
Ya no dijo más, mientras su respiración poco a poco se
apagaba y su rostro dejaba de ser el de él. Ahora sé que sobrevivió después de
todo aquello solo para entregarme ese secreto que ahora, querido amigo,
comparto contigo.
(*) Reescritura y adaptación de un sueño (mío) al fragmento tomado de, “El Hablador” de Mario Vargas Llosa: “es un huesecillo de tapir, con un dibujo grabado en forma de rombo trazado con figuras de color ocre. Son dos laberintos paralelos uno del otro… es un símbolo que me dictó Morenanchiite, el Señor del Trueno que ahora dejo en tus manos, amigo mío”.
Io
050621

Este cuento profundo y reflexivo sobre "La vida y la muerte, como dos laberintos, nos envuelven en una danza eterna. En la búsqueda del camino, nos enfrentamos a sus misterios, aceptando que así es la vida, en constante cambios."
ResponderEliminar"Querido hermano, Adrián Guadarrama Alcánrara, en este gran momento de tu segunda publicación, quiero felicitarte por tu dedicación y creatividad. Tus cuentos nos transportan a mundos maravillosos, y estoy muy orgullosa de ver cómo sigues compartiendo tu talento con el mundo. ¡Felicidades!"
Cuentos Emergentes Latinoamericanos - Volumen I. Antología de nuevos autores. Adrián Guadarrama Alcántara Páginas 96 Dos laberintos y 133 El lienzo. 9 febrero 2025.