Imbre
Imbre
a través de estos muros
que me separaban del mundo.
Mis manos...
mis palmas desnudas
angustiadas buscaban
derrumbar el frío de esas piedras,
sin lograrlo.
Escapar,
solo ha sido un sueño,
una ilusión para sentirme a salvo y,
ahora, al abrir los ojos,
caer con el aliento roto y ya sin fuerzas,
al refugio de esta celda,
construida en la incertidumbre del tiempo,
sin principio,
sin final.
Epílogo
La vida se
erosiona con el tiempo y, no existe forma de detener la soledad a la que nos lleva, sin que nos demos cuenta de ello, solo llegamos; y cuando el silencio ha
llenado cada espacio, cada resquicio de nuestro mundo, nada podemos hacer, solo
esperar que el final nos alcance aún sin desearlo.
Tuve una vida
maravillosa cuando la luz de sus infantiles sonrisas y la ilusión de ese
futuro que parecía distante, me daban las fuerzas de cada día, con la mirada de ella
—compañera de tantos años— acariciando mis manos.
Antes de esta
aventura, ilusiones y sueños movieron mis pasos por este mundo de incansables sorpresas, hasta llegar a esta última, que no imaginé, que no esperé, hasta que ella por sí sola, me encontró entre estos muros de soledad, bajo la lluvia que ya no espera, porque ya es, tras estos muros.
Io
26 042026

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