Tomar carretera
Detenerme a observar el paisaje cuando
viajo, acompañado de la música o simplemente de los sonidos que me rodean, es
una afición que no desprecio nunca. En algún momento alguien me dijo: “Estoy
a punto de tomar carretera”, lo que interpreté, claro, como “estoy a
punto de viajar”. Y así, no he dejado de hacerlo desde entonces: cuando
viajo, tomo carretera con un tema de mi agrado para escuchar, mientras disfruto
todo cuanto me he de encontrar.
“Tomar
carretera”.
¿Te imaginas servir, dentro de un vaso de cristal,
un poco de carretera?
Agregar hielo para
preparar ese trago en las rocas,
y contemplarlas flotar sin pesar en sus entrañas por un instante;
luego agregar zumo
de limón para darle
un toque de distinción a ese trago;
y entonces, “glup”…
hasta el fondo.
Experimentas la
frescura de su sabor
atravesando todo tu ser.
Es cuestión de
segundos:
al llegar al fondo,
el placer supremo de hacer algo distinto
te embriaga.
Pero como todo en
la vida,
conforme paladeas cada sorbo de esa
carretera en las rocas,
ésta se acaba.
Entonces
contemplas el vaso vacío,
señal inequívoca de haber llegado a tu destino.
Ahí, un nuevo
placer toca a la puerta de la mirada
para ser devorado, para disfrutarlo,
y todo solo porque
tomaste carretera en las rocas.
No cabe duda:
no importa el destino,
lo que importa es cómo tomas el camino
para llegar a él.
Io 041225

Gracias 🙏
ResponderEliminar