El bosque de las palabras (iii): El mar


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Dejé que me inundara con su aroma antes de abrir sus páginas, y al hacerlo, escuché tu voz: lejana, ausente, al encuentro de esa carta que alguna vez se extravió entre sus páginas y el tiempo.

Siempre hay un principio, aunque este sea el final del primer capítulo o el epílogo de una historia que con necedad ignoramos, sabiendo que, página tras página, en algún momento nos alcanzará el recuerdo. Pero tú y yo, en secreto, lo sabemos: que aquel manoseo en la escalera estrecha, que el hielo contrito en la imaginación de la escarcha furtiva en el vidrio de tu aliento en mi boca* escribió en mi memoria, las palabras de esa noche de lluvia cuando entramos a la habitación para descubrirnos, entre las caricias que hasta entonces solo imaginamos cuando te cobijé en mis brazos, y entre la impaciencia de nuestros pocos años, y dejar que el calor de nuestros cuerpos nos llenara el alma para extraviarnos en el tiempo, ese que sin saberlo, solo fue el nuestro.

Hasta que de pronto el paisaje se tornó agreste para perdernos en el bosque de las palabras que nos separó por tantos años, hasta que el azar, nos ha acercado entre las letras de esta carta, las últimas que escuché de ti, y que el viento ha sacado de su encierro de entre las páginas de este libro, el mar, que ahora inunda mis sentidos.

Io

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Solitudes Ezio Bosso Un Amore


*Fragmento: Lo que hicimos. Tedi López Miills


Comentarios

  1. Hermoso.
    Pude bolar sobre el tiempo y acariciar muchos recuerdos que hoy son los que me acompañan.
    Gracias
    Gracias por estar aquí y ahora.

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