El bosque de las palabras (xx) Balam v
BALAM
Capítulo quinto
— Es importante que podamos hablar. Es
tiempo que retomes el proyecto para el que fuiste contratado. Es poco lo que
puedo hacer ya para contener la presión que el consejo ejerce sobre mí, para no
evidenciar tu ausencia. Necesito te comprometas a entregar esos packs a
los desarrolladores de Tes..Q. El prototipo está terminado y temo que ocurran
eventos inesperados.
— ¿Temes? Entonces es verdad que tú tienes
información que desconozco acerca de este proyecto. ¿Qué me has estado
ocultando, Alex?
— Lo que creo ya imaginas.
— ¡Y me lo dices así sin más! ¿Y por qué
hasta ahora?
— Guido, sé que este proyecto es
importante para Tes..Q y, más que eso, puedo ver que será una nueva herramienta
importantísima para la ciencia en su conjunto, es un gran avance tecnológico,
pero no podemos evitar sus oscuras consecuencias, comparado con…
— ¿No podemos? — Guido lo interrumpió
molesto.
— ¡No! Si tú no lo haces, otro lo hará. A
nosotros solo nos queda hacer nuestro trabajo. Las razones éticas, morales,
religiosas... ¡Qué sé yo! no son de nuestra incumbencia. Yo veo más beneficios
en el proyecto que riesgos. Siempre ha sido así: con cada avance en el
conocimiento humano en la tecnología, en la ciencia, los trastornos, las
pérdidas, son parte del precio que la humanidad paga para avanzar…
— ¿¡Eso es lo que piensas!? — Guido lo
interrumpió nuevamente para evitar que Alex se extendiera en un discurso
innecesario que no deseaba escuchar. — Sé que este prototipo será el principio
de algo inimaginable, de ahí mis temores porque no quisiera ser testigo de algo
espantoso, no lo soportaría. Y sé que si abandono el proyecto, más temprano que
tarde, alguien continuará hasta terminarlo. Por ahora, la única diferencia es
que, en mi mente tengo lo que hace falta y estando fuera del proyecto, les
llevará más tiempo para desarrollarlo. Y no busco ocasionar problemas
innecesarios, es solo que no quiero cargar con esa parte oscura en mi
consciencia.
— ¿Por qué lo dices? Me parece que eres tú
quien está ocultando algo.
— No, es solo que desde mi posición intuyo
claramente los alcances de este proyecto y sus propósitos, lo que explica el
por qué se guarda con tanto sigilo la información al respecto. Sé que Tes..Q
fragmentó el proyecto desde que fue concebido, todos los procesos vinculados a
él, para que solo un grupo estrictamente seleccionado, controlado y vigilado
por Tes..Q, fuese el encargado del ensamble de cada CPneuronal de SRNIA, de
cada componente complejo del sistema, de cada elemento por insignificante que
fuese. Y aunque no tengo prueba alguna de esto, estoy seguro de que es verdad.
Días antes de salir rumbo a Teapa, logré comprender cuál ha sido mi función
real en Tes..Q y el qué y para qué de los packs SRNIA que he
desarrollado. Es difícil de explicar cómo ocurrió, porque es algo demasiado
complejo, estrechamente vinculado a la esencia misma de Tes..Q, quien es a su
vez parte de algo más extraordinario que no puedo siquiera definir con
claridad. Detrás de todo esto, seguro estoy, además de que hay mentes
brillantes, tecnología superior, investigación avanzada y, sobre todo,
muchísimos intereses económicos, existen otros intereses que en mi conciencia
no puedo aceptar.
— Pero tú eres una de esas mentes y con la
ética correcta, que puede al menos evidenciar las consecuencias negativas del
proyecto. Ellos te escuchan y lo sabes, míralo así, por eso es importante que
sigas dentro del proyecto o ¿acaso hay algo más que no me has dicho?
— ¡Sí! — enfatizó su respuesta.
— Me confundes aún más, esta forma de
llevarme en partes no me gusta, Guido.
— Alex, desde mi incorporación al
proyecto, me concentré solo en mi trabajo, me mantuve ajeno al qué y para qué
del fin último. Estábamos en los inicios de "algo", así sin más, y me
limitaba a desarrollar lo que se me pedía. Pero conforme avanzaba en la entrega
de los packs, de forma natural en mis pensamientos, cada uno de ellos,
iba tomando su lugar en una estructura conceptual multidimensional, que poco a
poco evidenció que estos packs eran parte importante de una red neuronal
n-dimensional, análoga a lo que ahora “teóricamente” algunos llaman SRNIN, pero
superior a esta y no solo un SRNIA, que es la base del desarrollo del prototipo
actual sobre el que hemos estado trabajando estos años.
— ¿Superior? ¿Cómo fue que llegaste a esa
conclusión?
— Por casualidad, derivada quizás en un
principio de una necesidad de respuestas y luego por el encuentro casual de un
detonante, que desencadenó una visión inesperada, mostrándome en su conjunto
todos esos packs desarrollados por mí y los que, en teoría, aún faltaban
por desarrollar.
— ¿Faltaban? ¿Quieres decir que los tienes
todos?
— ¡¡Sí!! y "otros", que
determinarán el futuro desarrollo y evolución natural de SRNIA hacia un sistema
más complejo que se transformará en SRNINS.
— Hablas de algo que aún no existe porque
estamos en la etapa final de un prototipo SRNIA, que aún no ha mostrado su
realidad funcional, del que en realidad, aun ahora, solo especulamos. Prevemos
un salto hacia un SRNIN y tú me dices que estamos a solo unos pasos de él y,
más aún, que es posible muy pronto tener SRNINS. ¿Cómo es que llegaste a estas
conclusiones, sobre qué bases y, más que eso, por qué crees que estamos tan
cerca del desarrollo de redes inteligentes superiores, incluso más poderosas
que la mente humana...? — Alex se detuvo en este punto dirigiendo fijamente su
mirada hacia el vacío. — Ahora entiendo tus temores, pero ¿cómo fue que...?
— Por La Escritura de Dios.
— ¿De qué hablas, La Biblia?
— ¡No! Nada que ver, fue Borges. Resulta
que uno de sus personajes, Tzinacán, siendo sacerdote de la pirámide del dios
Oaholom, es apresado por la espada de Pedro de Alvarado y encerrado en una
celda dentro de una bóveda profunda y de piedra. Descubre que en la celda de al
lado hay un jaguar y es de este encuentro en el relato de Borges, donde surge
la idea que me llevó a estas conclusiones de las que te he hablado.
— ¿Un jaguar? No veo por qué. ¿Qué
relación tiene con todo esto? Cada vez me confundes más, Guido.
— Déjame darte los pormenores del relato,
y así, al igual que yo, estoy seguro, descubrirás el porqué de cómo llegué a
mis conclusiones y comprenderás quizás mis temores, porque en realidad, pienso
que alejarme, como lo he hecho, me ha abierto más posibilidades al sembrar en
algunos miembros del consejo, dudas y eso, me permitirá tener la oportunidad de
expresar ante el consejo mis puntos de vista.
— Entonces ¿no has pensado en abandonar en
realidad el proyecto?
Toca aquí
— ¡No! Por eso es que tú estás aquí
buscándome. Ellos te han enviado y no se limitaron con solo despedirme. Ahora
sé que tendré una oportunidad de expresar mis puntos de vista y de algún modo,
lograré algo importante porque ellos saben que, aunque pueden hacerlo, concluir
con la etapa que está a mi cargo sin mí requerirá de más tiempo y dinero. Y no
es que no lo tengan, pero esto para Tes..Q va más allá de las razones éticas o
morales... al final para ellos es un negocio, un juego de poder.
— Me haces sentir incómodo...
— Más bien, ¿manipulado?... No te
mortifiques, esa es la regla y la aceptamos por lo general a ciegas, sin darnos
cuenta. Por eso Alex, para algunos, darle sentido a su existencia, es darse la
oportunidad de alzar la voz para denunciar lo que está mal. Y si esto no cambia
las cosas, al menos contribuye para que en el futuro ocurran los cambios que se
necesitan para que no todo sea un desastre en nuestra existencia.
— Escucharte hablar así cambia la
perspectiva de todo, porque no es cómodo ver que solo somos peones dentro de
nuestra realidad, pero cuéntame, ahora estoy más que intrigado y, siendo
franco, dispuesto a apoyar tu posición, pero necesito...
— Escuchar, lo sé:
Siendo Tzinacán el último sacerdote del
templo del dios Oaholom, los soldados de Alvarado habían escuchado sobre la
existencia de un fabuloso tesoro del dios de Oaholom. Teniendo en cautiverio a
Tzinacán, lo torturan sin permitirle llegar pronto a la muerte para que revele
el lugar donde se encuentra el tesoro. Tzinacán, consciente de su angustiosa
fatalidad, busca desesperadamente abstraerse de esa realidad para así mitigar
el dolor de la tortura e intenta llenar su mente con recuerdos de todo cuanto ha
visto en su vida y de todo cuanto ha aprendido en ella con el mayor detalle y
así, de algún modo mentalmente recuperar parte de su vida para alejarse de
aquel suplicio.
Fue entonces que recordó una tradición del
dios, su dios Oaholom, que previendo que en el fin de los tiempos, ocurrirían
muchas desventuras y ruinas, escribió en el primer día de la creación, una
sentencia mágica, apta para conjurar esos males y lo hizo de forma que llegara
a la más lejana de las generaciones de los hombres y que no la tocara el azar,
que fuera secreta, cifrada y que solo podría ser leída por un elegido. Tzinacán
pensó que él vivía en el final de los tiempos y obsesionado con esta idea, se creyó
el elegido, por ser él, el último sacerdote del templo de Oaholom.
Consideró todas las formas posibles de esa
escritura eterna e incorruptible: una montaña, un río, la configuración de los
astros bajo la bóveda del cielo, pero el azar no es ajeno a ellas, porque al
cabo del tiempo, este las trastoca. Buscó entonces algo más invulnerable, como
las generaciones de vegetales, de animales... de hombres, llegando a pensar que
incluso esa sentencia podría estar en su propia cara. Pero observando al jaguar
de la celda de al lado, recordó que en la tradición, el jaguar es un atributo
del dios de Oaholom.
En esa profunda reflexión y el trance al
que lo condujo, pudo imaginar, ver en el primer día de la creación, en la
primera mañana del tiempo, cuando el dios escribía esa sentencia sobre la piel
viva de los jaguares. Imaginó esa red de generaciones de tigres, vivos en el
laberinto infinito de sus existencias alimentándose de los rebaños para
conservar ese símbolo de su escritura. Dedicó mucho tiempo a observar desde su
celda la piel de ese jaguar, para lograr descubrir esa sentencia mágica, el
orden de sus manchas, su configuración, los patrones, sus texturas, el sonido
de las vellosidades al roce con el aire, pero todo era un misterio. Confiaba en
que esa escritura estaba ahí, pero no lograba descifrarla.
Cuál sería esa misteriosa estructura
simbólica, se preguntaba sin encontrarla, pero en esta búsqueda, surgió una
preocupación mayor, haciendo más complicado todo porque, una sentencia del
dios, debería ser tan absoluta, que contuviera todos los lenguajes humanos, y
el lenguaje de todos los seres vivos, el lenguaje de todas las cosas, el
lenguaje del universo mismo de forma tal, que la sola mención de
"tigre", implicara a todos los tigres que los engendraron y a los
animales que devoraron y los pastos y los seres de que se alimentaron todos
ellos y la tierra, y el aire y la luz con la que vivieron durante su
existencia; así, una sola palabra del dios de Oaholom, enunciaría una infinita
concatenación de hechos y no de modo implícito, sino explícito, inmediato y
pleno, por encima de cualquier dimensión y tiempo...
Una ardua labor que al fin, en el éxtasis,
lo lleva a experimentar la unión con la divinidad, con el universo y Tzinacán
pudo ver así, las montañas que surgieron del agua, ver a los primeros hombres
de palo y las tinajas que se volvieron contra ellos y a los perros que les
destrozaron las caras. Vio el dios sin cara que hay detrás de los dioses. Vio
infinitos procesos que formaban una sola felicidad y, entendiéndolo todo,
alcanzó también a entender la escritura sobre la piel del tigre. Pudo ver que
esa sentencia era una formula de catorce palabras casuales, que al ser
pronunciadas, otorgan un poder infinito, la inmortalidad, la cura de todos los
males, pero también la capacidad de producir todos los males con solo la
mención de cuarenta sílabas, catorce palabras... Y Tzinacán comprendiéndolo
todo y la debilidad del hombre, decidió abandonarse al silencio hasta su muerte
y negar a los hombres esta sentencia y dejar que el mundo siguiera su curso.
— ¡Vaya! Qué historia, pero Guido, veo con
sorpresa una gran relación en este relato de La Escritura de Dios, con
el peligro que existe en la manipulación del código genético de la vida y sus
procesos funcionales y evolutivos, pero me parece que tú...
— Alex — lo interrumpió de inmediato. — Lo
sé, yo no soy Tzinacán y mi departamento no es la celda de Alvarado y Tes..Q no
es el imperio español que derrumbó el templo, pero te puedo asegurar que el
proyecto para el que trabajamos es el jaguar, por eso lleva este nombre: Balam…
Continuará
Io 21 1021
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