Nuestro primer encuentro

 



Antes de iniciar la lectura pulsa en el ícono de YouTube o
 en el de Play para escuchar la narración
    
 

En otro tiempo estás.

Eres ya, el dueño de un ámbito cerrado como un sueño.

JLB  

La vida en la ciudad abruma, dilata el tiempo y nos desgasta. Aquel día, agotado al llegar a casa, cerré la puerta con enfado. ¿Qué más podía hacer para escapar de esa cotidianidad abrumadora, para sentirme a salvo? Solo cerrar la puerta. Pero aquello siempre ha sido un espejismo de libertad que disfruto por un instante, antes de descubrir que solo soy un prisionero en mi espacio construido día con día en la fantasía de cada escape.

Fue entonces que ocurrió nuestro primer encuentro. Sus pequeñas garras se aferraron a mí, arañando mi pantorrilla al atravesar la tela del pantalón. Quizás del mismo modo que yo me aferro a la fantasía de escapar a otro mundo al atravesar la puerta, día con día.

¿Qué hacía ahí esa pelusa blanca de grandes ojos de miel, robándome una sonrisa? «¿Cómo entraste?», le pregunté sin recibir respuesta, solo un extraño ruidito, un ronroneo dirían algunos sin que dejara de mirarme fijamente. Supuse entonces que, como anfitrión, mi deber era invitarlo a comer; quizás así, ya con confianza, obtendría alguna respuesta. Pero no fue así.

Todo lo que debía saber llegó por otros medios y en otro tiempo. Esa noche, todo lo que obtuve fue la sorpresa de su llegada y esos minutos que compartimos: él devorando un platito de leche y yo creyendo, o más bien imaginando, que hablaba con él. 

Han pasado doce años ya de aquella noche en los que compartir nuestros silencios se hizo costumbre algunas veces entre sus sueños otras, mientras escribo, cuando con fingida aprobación, él lee lo que redacto o quizás, ya harto de aquello, persigue con su garra el cursor en la pantalla del computador para distraerse hasta que, al no lograr atraparlo, se escapa por la ventana como un fantasma.

Inche gato —diría una voz ya conocida al descubrir que, ya no estaba junto a mí, y que había dejado sobre mi ropa el recuerdo de su presencia cada día.

Ayer, se escapó su alma, dejando recuerdos de esos días de palabras tejidas con miradas y de sueños cómplices de aventuras.

Io

07 0226



Comentarios

Entradas populares de este blog

Every Breath You Take

Suspicious Minds

Nuestros Muertos