Nuestro primer encuentro
En otro tiempo estás.
Eres ya, el dueño de un
ámbito cerrado como un sueño.
JLB
La vida
en la ciudad abruma, dilata el tiempo y nos desgasta. Aquel día, agotado al
llegar a casa, cerré la puerta con enfado. ¿Qué más podía hacer para escapar de
esa cotidianidad abrumadora, para sentirme a salvo? Solo cerrar la puerta. Pero
aquello siempre ha sido un espejismo de libertad que disfruto por un instante,
antes de descubrir que solo soy un prisionero en mi espacio construido día con
día en la fantasía de cada escape.
Fue
entonces que ocurrió nuestro primer encuentro. Sus pequeñas garras se aferraron
a mí, arañando mi pantorrilla al atravesar la tela del pantalón. Quizás del
mismo modo que yo me aferro a la fantasía de escapar a otro mundo al atravesar
la puerta, día con día.
¿Qué
hacía ahí esa pelusa blanca de grandes ojos de miel, robándome una sonrisa?
«¿Cómo entraste?», le pregunté sin recibir respuesta, solo un extraño ruidito,
un ronroneo dirían algunos sin que dejara de mirarme fijamente. Supuse entonces
que, como anfitrión, mi deber era invitarlo a comer; quizás así, ya con
confianza, obtendría alguna respuesta. Pero no fue así.
Todo lo
que debía saber llegó por otros medios y en otro tiempo. Esa noche, todo lo que
obtuve fue la sorpresa de su llegada y esos minutos que compartimos: él
devorando un platito de leche y yo creyendo, o más bien imaginando, que hablaba
con él.
Han
pasado doce años ya de aquella noche en los que compartir nuestros silencios se
hizo costumbre algunas veces entre sus sueños otras, mientras escribo, cuando
con fingida aprobación, él lee lo que redacto o quizás, ya harto de aquello,
persigue con su garra el cursor en la pantalla del computador para distraerse
hasta que, al no lograr atraparlo, se escapa por la ventana como un fantasma.
—Inche gato
—diría una voz ya conocida al descubrir que, ya no estaba junto a mí, y que
había dejado sobre mi ropa el recuerdo de su presencia cada día.
Ayer, se
escapó su alma, dejando recuerdos de esos días de palabras tejidas con miradas
y de sueños cómplices de aventuras.
Io
07 0226


Comentarios
Publicar un comentario