En un instante

En un instante, encontré incomprensibles diferencias: un
absoluto silencio, el tiempo acumulado en polvo sobre los escalones de la
entrada de la casa, el abandono en la puerta, el rostro frío y entumecidas las
manos.
Con torpeza, busqué las llaves en el bolsillo y, en el
intento por abrir la puerta, la piel de mis cuarteadas manos se estremeció.
Perdí la fuerza de la voz, que lenta escapó, decrépita como un murmullo, sin
que pudiera articular palabra alguna. Pero la memoria, intacta en el lapso de
un solo día, contrastaba con la ausencia del resto de mi vida. Recordaba, sí,
haberme despedido de mi hija por la mañana, haberle dado de comer al gato,
haber llegado al parabús del suburbano, haber cerrado un asunto de importancia
en la oficina, el trayecto de regreso a casa, haber comprado lo necesario para
la cena de esa noche. Pero desde este último instante hasta antes de llegar a
la puerta de mi casa, ¿qué había?
Nada... solo oscuridad y un vacío entre la
niebla.
Intenté, sin lograrlo, encender la luz después de tropezar
con las sombras que todo lo llenaban y percibir esos silencios que se ocultan
tras las puertas, como suspendidos en el tiempo.
Caminé sin escuchar mis pasos, solo mi respiración
entrecortada, mientras crecía lentamente el miedo, como vértigo, hasta que
quedé sobre el sillón que me acompañó por mucho tiempo en mis lecturas por las
noches. Nada se movió de ahí; el polvo suspendido parecía estar sin estarlo al
cruzarse con mi mano. Algo extraordinario había ocurrido, y no lo comprendía.
Me levanté y salí angustiado, aterrado. Corrí sin detenerme
hasta llegar, sin comprender de qué manera, al camposanto.
En el fondo de un agreste corredor, una lápida con un
nombre y las fechas del principio y del término me hizo comprender que, hacía
tiempo, no había alcanzado a llegar a casa después de haber intentado cruzar
aquella calle…
¿Qué fue todo esto? ¿Un sueño?
Hay quien asegura que un sueño, solo es la manifestación del
subconsciente, producto de la intrincada química cerebral y su flujo de energía,
pero… ¿y si no lo fue?
Entonces quizás, viví por un instante, en la entrada a la
eternidad de la muerte, en alguna realidad que por ahora, solo es en la vigilia,
un futuro, … el mío.
Volumen 1
Factor Literario
Varios autores
En que pienso... pienso en el tiempo. Después de leer este texto que me ha echo pensar con que me quedo, me quedo con la posibilidad de seguir viajando a través del tiempo con mi mente, despierta y soñando y con la posibilidad de viajar en una máquina del tiempo para ver lo que no vi, para vivir lo que no viví o modificar algo del pasado y volver al futuro con plenitud.
ResponderEliminarSoñar es una forma de buscar lo deseado, de extraviar o cambiar nuestras fobias y más aún, de vivir lo imposible. Recuerdo momentos en que me sumergo en el mar sin que me limite mi capacidad de respirar bajo el agua. Ahí, la ingravidez y el silencio son absolutos pero lleno de vida y es justo ahí, al contemplar la vida, ajena a la cotidiana, donde encuentro paz y la gratitud por estar vivo. Gracias por compartir tus emociones. Saludos
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