El bosque de las palabras (x)




Mientras cae la lluvia,

en el Bosque de las Palabras

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 La lluvia matiza las cosas, por eso a Pessoa* le gusta que caiga en diagonal. No es una lluvia enfática, destructiva; cae con la timidez de lo que arruina un poco sin estropear nada… No hay nada más melancólico que esos paisajes llovidos… (Texto tomado de Conferencia Sobre la Lluvia de Juan Villoro)

Días atrás recibí esa partícula viral que, sin serlo, me ha dado ese beneficio de creer en un mejor futuro, ese del que, a pesar de mis esfuerzos, no logro vislumbrarlo y sobre el que he construido, una maraña de ideas con las que, torpemente tropiezo.

Tres meses atrás, inmerso en el tráfico bajo una tímida lluvia diagonal (como la de Pessoa), observaba para distraer el tiempo, la nieve en las cimas de unas montañas que, como pretexto, había utilizado una marca de agua embotellada como pretexto publicitario, y no pude ver, que todo eso que me rodeaba, insinuaba uno de esos desastres que todo lo arruinan y a pesar de ello, la primera lluvia de mayo cayó ayer, llegó, así insospechada, después de un largo día de sol y cuando empezaba, nos dejó a los dos mirando a través de la ventana gotitas de agua, escurriendo con timidez, como lo es aquello que ignoras y que no esperas.

Cuantas veces he escuchado que no existen las compañías perfectas y en las largas horas en que has estado ahí, sin decir nada, observándome como si leyeras todo cuanto escribo, he descubierto que sobran las palabras para tener compañía y que la felicidad, está en la ignorancia de su existencia, justamente, así como es contigo.

No tuve que invocar un conjuro a la cuenta de tres, como en aquella tarde en que, observando las montañas nevadas de ese anuncio publicitario, me conformaba en mi prisión construida de tráfico y de lluvia para descubrirlo, lo aprendí observándote, mirando la lluvia tras la ventana o viéndote escapar por las noches a tu otra vida, esa que ignoro y que no necesito conocer, para evitar así, una tragedia plagada de preguntas sin respuestas.

Ahora después de la tormenta que nos dejó a oscuras, he descubierto, que la mayor felicidad, está en la ignorancia de saber cómo será ese futuro y si esa lluvia que nos ha inundado aquí o más allá, terminará destruyéndolo todo, ya no me importa, porque al igual que tú lo haces por las noches, cuando de un salto desapareces hacia tu otra vida, mis temores desaparecerán como tú lo haces, mi pequeño gato** cuando te escurres por la oscuridad de la noche y como esas gotitas, que suavemente se deslizan sobre el cristal de mi ventana, mientras cae la lluvia.


 Pulsa aquí: El bosque de las palabras (ii)

**Pulsa aquí para saber más acerca de él, Mi gato

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Io

Mayo 2021





* Fernando Pessoa. Escritor español

Para dar un ejemplo:

En cada gota de lluvia mi vida fracasada llora en la naturaleza. Hay algo de mi desasosiego en el goteo, en el aguacero (tu aguacero con que la tristeza del día se vierte inútilmente /por/ sobre la tierra.
Llueve tanto, tanto. Mi alma está húmeda de oírlo. Tanto… Mi carne es líquida y aguanosa alrededor de mi sensación de ella.

Libro del Desasosiego.

 

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