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El bosque de las palabras (ii)

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Toca aquí Cualquier cordillera serviría, aunque los Alpes (según me dicen) retienen la historia de sus cimas, una capa de palabras que las describe cuando uno las observa desde abajo… (Fragmento “Lo que hicimos”, Tedi López Mills) Ha sido un mal día, atrapado entre la lluvia y el tráfico de esta ciudad que no para. Sin embargo, un sentimiento de paz me inunda mientras las observo, aunque sé que no son reales. La imagen de esas montañas nevadas en el espectacular publicitario que ahora tengo en frente dejó de serlo en el preciso momento en que se convirtió en imagen, gracias a la manipulación digital escrupulosa de fotógrafos, diseñadores y publicistas. Esto le dio una aproximación a una realidad inexistente que se multiplica por todas partes, como en este lugar que ahora me rodea y me atrapa, como la nieve a sus cimas. Mientras me pierdo en sus detalles para no mirar el tiempo, vuelvo a recordar aquella portada del libro con la silueta de una mujer sin rostro. En su lugar, una ventani...

Recordar (1969)

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  El Encuentro (Fragmentos de una historia) Al final, la vida siempre nos sorprende. ¿Cómo negarse al murmullo del viento y dejarse llevar por las palabras que regresan desde aquel tiempo que se nos escapó, mientras la lluvia pinta de plata las calles del recuerdo? — No recuerdo cuándo fue la primera vez que la vi. Lo cierto es que ella estaba en todo lo que entonces era mi mundo. Aquella mañana, la vida transcurría como siempre en la monotonía cotidiana. Tras media hora de caminar rumbo al entrenamiento, antes del amanecer, nuevos aromas flotaban en las calles, dejándome sensaciones que no sabía nombrar y que, sin embargo, me inquietaban. Al llegar al vestidor del club, después de los saludos y bromas de rigor, corrimos a la alberca. Unos minutos de estiramiento y al agua. Aquella primera zambullida nos arrancaba el calor del cuerpo y el aliento, obligándonos a buscar un respiro antes de mirar al entrenador esperando indicaciones. Pero ese día, algo había cambiado. A lo lejos, la ...

El bosque de las palabras (i)

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                                                      Palacio de Axayácatl  o Casas Viejas de Axayácatl*       Toca aquí Muros de Sueño Por mucho tiempo creí estar despierto.  Pero cuando desperté,  descubrí que viajaba montado sobre el viento. Cuando entré en el sueño, sin entender por qué ni cómo, estaba ahí, frente a ese espléndido muro, repleto de símbolos y tiempo, con sus formas y su grandeza. Aquella gigantesca roca intentaban hablarme sin lograrlo, igual que como ocurre en los sueños. Me acerqué a ella y la toqué, deslizando sobre su relieve mis dedos. Siglos de antigüedad brotaban de la ennegrecida piedra, y miríadas de voces solo eran rumor, intentando contar su historia, su vida ahora ya muerta. "¿Qué deseo tan profundo los trajo hasta aquí?" (Pensé mudo ante ese espectáculo). "¿Qué sueños aquí quedaron?" (Ll...

Te lo aseguro

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**Da click en la ventana y mientras lees el texto, escucha esta hermosa canción.   *Reescritura  Into the wild (Música de la película)   G uaranteed - Eddie Vadder De rodillas no hay forma de ser libre  y me pregunto en silencio,  si todos mis destinos aceptarán lo que soy, para seguir respirando.   La gente vive en los círculos que compraron, esos que crecen hasta devorarlos                                           en la mitad de sus vidas,  dando las "buenas noches”,                                    a quienes creyeron los suyos sin percatarse jamás de no haberlos conocido. Tengo infinidad de preguntas  y un maestro en el alma diciendo,  "No te me acerques tanto, o tendré que marcharme".  Por eso no intentes poseerme tanto como la ...

Viajando en bMT

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                                                                                                            Cincuenta y tantos años atrás... Corrimos mi madre y yo para alcanzar el taxi que nos llevaría a casa. El conductor, un hombre robusto y pelo cano con desdibujada barba, no paró de hablar desde que abordamos el taxi, de lo mucho que se había transformado en unos años, el rumbo por el que transitábamos en ese momento -- Todo esto doña, hace veinte años era una laguna y pastizales... -- señalaba con nostalgia y yo, intentaba sin mucho éxito imaginar, cómo sería todo eso que miraba desde la ventanilla y que ahora, solo eran galerones industriales entre un indescifrable trazo de calles sin rumbo. -- ¡Mire doña! no sé si...

Al final del camino

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  No hubo forma de estar ya seguro, cuando más por instinto,  que por una certeza,  tomé el camino que guiara mis pasos. Y cuando el sol de la tarde el horizonte incendiaba, entre el asombro y la duda,  el tiempo perdió su sentido   bajo un cielo estrellado. De pronto en un claro un arco de piedra,  detuve la marcha, me apeé en el camino y la brisa nocturna  me trajo el murmullo del agua en tumulto. Buscó mi mirada lo que ya se escuchaba  y en la penumbra formada entre arbustos y ramas,  una vereda, el final del camino anunciaba. Ahí, hiriendo la tierra,  tumultos de agua cayendo en cascadas, cascadas de agua azulada. Cuánta belleza oculta en las sombras,  misterio guardado bajo un cielo estrellado,  entre montañas de arbustos, de rocas, de sombras; Guardianes insomnes de un tiempo perdido, que el Poderoso tuvo a bien en mostrarme justo esta noche, cuando en la vida, me sentí perdido.

Mesa para dos

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                                                                            Toca aquí para escuchar    Se encontraron para desayunar a la puerta del restaurante. Gabriel solicitó al capitán "Mesa para dos" sin devolverle el saludo a Héctor. Héctor lo observaba intrigado, sin entender la indiferencia con que lo había encontrado. Después de ordenar café y un desayuno ligero, Gabriel empezó hablarle de forma extraña: — ¡Héctor! He aquí mi Lacónica acuarela… Héctor lo interrumpió con sonora carcajada: — ¿De qué hablas? No exageres y vayamos directamente a lo que nos importa. Gabriel arqueó las cejas: — ¿Cuántas veces te he dicho que detesto viajar en avión? Prefiero hacerlo con la oportunidad de disfrutar del paisaje. Lo que busco es la experiencia. Me gustan los hoteles breves, eso...

Recordar ( 1964)

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Antes del encuentro (i) (Fragmentos de una historia) —¿Qué podía haberme preocupado en aquellos días? ¿Encontrar el momento para escapar de casa montado en bicicleta entre resplandores de tormenta? ¿O esperar con impaciencia la salida de la escuela para vagar entre ruidosas calles, esas que aún viven en los recuerdos de mi infancia? Aquello era más que eso, porque lo que en verdad importaba era dejar atrás aquel bullicio de griteríos vecinales, aquellas voces de la radio y de mercado, aquella orden para acabar con los deberes de la tarde y escapar entre esas calles y quedar, solo con el ulular del viento persiguiendo sueños, fantasías… esas que esparcimos con imaginación entre descampados, o entre calles, y que nos inventamos entre susurros de compinches de aventuras rodando en bicicletas. Aún ahora, después de todos estos años, los escucho como si estuvieran ahí, escondidos tras las puertas, tras los muros, esperando el pretexto para escapar y devolverme una vez más aquel ímpet...

El solitario pez rojo

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    Esa mañana estaba decidido, no se levantaría de la cama y haría oídos sordos al reclamo y furia de su madre cuando lo encontrara a media mañana debajo de las sábanas. A fin de cuentas, no había día que no se llevara un jalón de orejas, o una buena reprimenda con el cinturón golpeándole las nalgas o simplemente terminar la noche con la panza vacía al mandarlo a dormir sin probar la cena, qué más da, un   castigo más no haría la diferencia pero sí, ahora sería por convencimiento propio, las consecuencias de su decisión estaban ya aceptadas y eso quizás, hizo de esos minutos desde que la ventana se llenó de luz, un espacio en el tiempo tan grande que por un momento imaginó que había entrado en un universo sin tiempo. ¿Cómo sería la vida sin tiempo? Tal vez una maravilla, pero ese lugar solo existe en los sueños (pensó contrariado) o quizás en definitiva está donde existen los muertos, ahí el tiempo es eternidad y la sola idea de imaginarlo lo llenó de un temor indesc...

Rendirte no es una opción

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Si esperas a que todas las cosas en tu vida se acomoden para lograrlo, esperarás para siempre, así que, levántate y corre cada mañana,  esfuérzate y rueda al finalizar la semana y en cuanto el mar esté a la vista, con cada brazada, rompe la idea de distancia que ha sido tu único obstáculo. Enero 2005 «¡Las cosas pasan por algo!» me dijo aquel hombre, quizás de más de setenta años y que se acercó auxiliarme después que resbalé por imprudencia, al intentar cruzar la calle. Llovía intensamente, el semáforo en rojo para el cruce peatonal y un enorme charco estaban justo al inicio de esa "carrera" que no juzgue imposible. Por fortuna el golpe solo dejó raspaduras en rodillas y palmas de las manos, la ropa hecha sopa y ni que decir de ese bochornoso momento que pase, cuando ese hombre me tendía la mano para auxiliarme, mientras sonreía sin despegarme la mirada. Cuando estuve en pie, caminó junto conmigo hasta el otro lado de la calle sin decir una sola palabra, después, se alejó c...

Medusa anacrónica y el Sabio Rupéstrico

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Porque sólo somos pasto en las fauces del insaciable olvido, pasto para la rumia eterna del insaciable caos, por eso (…) quiero a la eternidad como a una paloma que se escapa de entre mis manos, y así, todo se alejará en la muerte, se esconderá en la muerte sin importar si es hoy, si fue ayer o si será mañana o por siempre. (…) Por eso, dame el infinito como flor entre mis manos. (Reescritura de fragmentos del Canto primero: Atazor; “El viaje en paracaídas”, Vicente Huidobro 1931) Aquella tarde, caminaba por la calle de Niño Perdido frente al Palacio de las Bellas Artes en la Ciudad de México cuando, de pronto, me encontré con ella: Medusa, la Gorgona. Arrebatada de la vida por la espada de Perseo miles de años atrás, quedaba inexplicablemente frente a mí, en el cruce de vialidades. Pasmada, aturdida en esa realidad ajena a ella, solo atina a caminar junto a la muchedumbre que la ignora, que la mira sin mirar. Se da cuenta de que su terrorífico poder de petrificar ha desaparecido e...

Fantasmas

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Es común detenerme a observar la trivialidad de los instantes que transcurren, acompañado de la música en mi mente. Siete años atrás, al iniciar el día, llegué a la estación Calle 11 de la Línea 12 del metro de la CDMX y, de pronto, el bullicio de todo aquello se transformó en un capricho.  Escalera de Esche r Toca aquí                                                                                                  Con apuro inicio el día. Salgo a la calle rumbo al trabajo. Llego al parabús y aguardo. Después de unos minutos llega el autobús y subo, convertido en un extraño más acompañando a otros en ese común viaje a cualquier parte; o quizás, en un fantasma inoportuno buscando un lugar cualquiera para hacer ese viaje. Luego, me hundo en mi...

Parafraseando a Balzac

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¿Alguna vez te has sumergido en la inmensidad del espacio y del tiempo al leer alguna historia? ¿Has volado sin límites sobre el abismo del pasado o del futuro, como sostenido por la mano de un mago? El jardín de las delicias (De tuin der lusten) 1500-1505 El Bosco Si lo hicieras, el alma se asustaría ante ese espectáculo del que es posible vislumbrar infinitas posibilidades, y que nuestra débil memoria es incapaz de atesorar. Pero hay más olvido en toda la obra humana esparcida sobre la faz de la tierra que ceniza humana. Somos solo los restos degenerados de algo mucho más grandioso, despedazados quizá y arrojados al caos por el Creador de todo lo humano. ¿Para qué nuestras glorias, si escapar es entonar el himno de civilizaciones ya muertas? ¿Para qué nuestros odios, si tras espantosas resurrecciones solo nos quedan preguntas? ¿Para qué nuestros amores, si la inmensidad del universo y del tiempo oprime nuestros corazones? Vivimos desarraigados del presente, h...