El bosque de las palabras (vi): En el último instante de la vida
En el edificio de La Casa de los Azulejos°, un café. Y ahí yo y u n desconocido que coinsidieron sin motivo ni razón alguna. De pronto, se sentó cerca de mí, como esperando iniciar una conversación. Pidió un café para acompañar al mío. Entonces dijo: — Llegamos a la vida con dolor, el mismo que olvidamos en los largos días que nos lleva consumirla. Pero al final, ante lo desconocido, nuestra necesidad de certeza nos lleva a experimentar un dolor incomprensible, con una intensidad semejante al vértigo que nos produce el vacío desde las alturas. — Supongo que eso depende de nuestras creencias religiosas, ¿no? — sonreí después de exponer mi argumento, pues ese desconocido parecía interesado en lo que le diría. — Quizás. Pero tal vez solo es nuestro deseo de seguir alimentando esa necesidad de certeza. Aceptar la transición hacia la muerte es como intentar resolver una ecuación sin solución. — Pero la muerte no es una ecuación — interrumpí por un instante. — Es cierto. Y ...