Al final del camino
No hubo forma de estar ya seguro, cuando más por instinto, que por una certeza, tomé el camino que guiara mis pasos. Y cuando el sol de la tarde el horizonte incendiaba, entre el asombro y la duda, el tiempo perdió su sentido bajo un cielo estrellado. De pronto en un claro un arco de piedra, detuve la marcha, me apeé en el camino y la brisa nocturna me trajo el murmullo del agua en tumulto. Buscó mi mirada lo que ya se escuchaba y en la penumbra formada entre arbustos y ramas, una vereda, el final del camino anunciaba. Ahí, hiriendo la tierra, tumultos de agua cayendo en cascadas, cascadas de agua azulada. Cuánta belleza oculta en las sombras, misterio guardado bajo un cielo estrellado, entre montañas de arbustos, de rocas, de sombras; Guardianes insomnes de un tiempo perdido, que el Poderoso tuvo a bien en mostrarme justo esta noche, cuando en la vida, me sentí perdido.